INSTITUTO DE ESTÉTICA

De Estética UC al cine de animación: la trayectoria de Stefania Malacchini y Petra y el Sol

La guionista, escritora y docente egresada de Estética UC conversa sobre su trayectoria, la creación de Petra y el Sol y el recorrido internacional del cortometraje, actualmente en carrera por los Premios Oscar 2027.

El cortometraje de animación en stop motion Petra y el Sol, dirigido y escrito por las exalumnas de la Licenciatura en Estética UC Stefania Malacchini y Malu Furche, ha tenido un destacado recorrido por festivales nacionales e internacionales. El corto, que tuvo su estreno en 2025, ha recibido reconocimientos como la Mención Especial del Jurado en el Tribeca Film Festival y el premio a Mejor Cortometraje de Animación Internacional en el Festival Internacional de Cine de Lebu, distinción que le permitió ingresar en la carrera por las nominaciones a los Premios Oscar 2027.

La historia sigue a Petra, una mujer de 71 años que, en medio de un gran deshielo en las montañas del sur de Chile, encuentra el cadáver perfectamente conservado de un montañista del siglo pasado. Al decidir llevarlo a su casa comienza una inesperada historia de amor. A través de la técnica del stop motion, la película aborda la soledad, el cuidado y el afecto desde una mirada que combina romanticismo y humor negro.

Stefania Malacchini es guionista, escritora y docente. Su trayectoria incluye la creación y escritura de la serie Zander, también realizada en stop motion, además de su participación como guionista e investigadora en diversos proyectos. Actualmente trabaja en su primer libro de no ficción y realiza clases de narrativa. En conversación con el Instituto Interdisciplinario de Estética UC, recuerda su paso por la Licenciatura y aborda el origen de Petra y el Sol, su recorrido internacional y las herramientas que la formación en Estética le ha entregado para desarrollar su trayectoria profesional.

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Petra y el Sol (2025)

– Desde que egresaste de la Licenciatura en Estética UC, ¿cómo ha sido tu trayectoria profesional y qué proyectos has desarrollado desde entonces?

Empecé a trabajar antes de egresar de Estética, como curadora de colecciones de arte contemporáneo en un proyecto comisionado desde Italia que se llamó OJO ANDINO y que desarrollamos junto a mi hermana Simoné Malacchini. Hicimos tres colecciones y tres libros, dedicados al arte contemporáneo en Chile, Perú y Bolivia. La colección de Chile reunió el trabajo de 170 artistas y se mostró en el marco de la Bienal de Venecia, en el Pratt Institute de Brooklyn y en otros lugares.

En paralelo, escribía para una revista chilena de arte y diseño. También por esos años creamos Zander con Malu Furche, con quien nos conocimos en Estética. Para mí, la idea surgía del disfrute de estudiar estética y filosofía y de querer crear algo parecido para las infancias. Zander es una serie sobre la pregunta filosófica para niñas y niños, animada en stop motion, dirigida por Kike Ortega y producida por Tres Tercios. Después también escribimos el libro. Es un proyecto muy lindo.

Mis primeros guiones fueron para Zander y después vinieron invitaciones a ser parte de otros proyectos como guionista e investigadora, en lo que trabajo hasta el día de hoy, además de hacer clases.

– ¿Cómo nació Petra y el Sol y qué buscaban explorar, junto a Malu Furche, a través de la historia de Petra?

Petra y el Sol nace como una idea de Malu, que por esos años estudiaba escritura en Nueva York y había leído casos de hallazgos de objetos y cuerpos en la nieve por el aumento de las temperaturas. Entonces me comentó la idea y empezamos a trabajarla para escribir un guion.

Queríamos retratar a un personaje femenino de la tercera edad que fuera autosuficiente, autónoma y que, a partir del hallazgo de un cuerpo, fuese mostrando otros aspectos de sí misma. Así la historia fue tomando matices, ganando capas.

También sentimos que la historia debía contarse en stop motion para enfatizar la idea de apropiación y los cambios físicos de los personajes y del entorno, a través de distintas materialidades y texturas. Con los días, el paisaje se llena de colores, el cuerpo del cadáver se descongela, Petra se llena de vida y van surgiendo pequeños gestos de cuidado y de afecto que hablan de la soledad desde un lugar desprejuiciado, en una mezcla de romanticismo y humor negro.

– El cortometraje ha tenido un importante recorrido internacional, incluyendo una Mención Especial del Jurado en Tribeca y el premio a Mejor Cortometraje de Animación Internacional en CINELEBU. ¿Qué ha significado para ti este recorrido y qué crees que hay detrás de la conexión que ha generado la película con distintos públicos?

El recorrido y recepción del corto ha sido súper lindo e inesperado. Sobre todo porque es una historia pequeña, hecha por un grupo pequeño también de profesionales que le imprimieron toda su sensibilidad y talento al proyecto. Es un trabajo coral, de muchos años, paciencia y ñeque.

Lo empezamos a escribir en pandemia, se estrenó recién el año pasado y se financió solo con fondos públicos. Es muy gratificante escuchar la lectura que ha hecho el público y algunos jurados del personaje y su historia, es cuando sentimos que se logró. Cuando se habla de la humanidad detrás del personaje y sus decisiones, fuera de juicios de valor.

Aunque también en la diversidad de lecturas hay algo que agradecemos mucho, porque habla de una historia sugerente y un espectador activo que encuentra su lugar, incluso si es desde la incomodidad. Escuchar risas en la sala, leer teorías irrisorias sobre el personaje del perro o un posible final alternativo de la historia es muy entretenido.

– ¿De qué manera tu formación en la Licenciatura en Estética ha influido en tu trabajo? ¿Hay herramientas, lecturas, conceptos o formas de mirar que hayas aprendido en la carrera y que sigan presentes en tu trabajo actual?

Mi paso por la Licenciatura cruza un poco todo lo que hago. Fue una etapa muy importante en mi formación. Me acuerdo cómo me sentía en clases y con el material de lectura o visionado de los distintos cursos. Fue un estímulo constante y sentía que intelectualmente era una expansión en la dirección correcta para mí.

Las bases filosóficas y, sobre todo, las líneas de experiencia estética y crítica me aportaron un montón en la forma de pensar y escribir. Siguen siendo temas y nociones que intento plasmar en todo lo que hago.

– ¿Qué nuevos desafíos o búsquedas te gustaría desarrollar en los próximos años?

Ahora estoy en el proceso de edición de un libro de ensayo que se publicará por Laurel y que, de hecho, tiene una raíz anclada en la Licenciatura, porque se trata de un tema que empecé a investigar durante el último año de Estética y desde entonces he retomado y dejado, de forma intermitente. Es sobre el acto de gritar.

Además, hay un par de proyectos de guion que tengo en tintero sobre personajes femeninos chilenos. En general, seguir creando historias, escribir e investigar me entusiasma muchísimo. También editar libros y textos es algo en lo que me especialicé y a lo que quisiera hacerle más espacio en el futuro.

Y aunque se vea cada vez más difícil el panorama, me encantaría volver a levantar proyectos de educación que se centren en la experiencia estética y el desarrollo del pensamiento crítico. Esto me parece urgente.

– Pensando en quienes hoy están considerando estudiar Estética, ¿qué les dirías sobre las posibilidades que puede abrir esta formación?

Que es un programa amplio que entrega herramientas que, aunque a veces no lo parezca, tienen muchas aplicaciones concretas. Entrega un bagaje que no sé qué otra carrera entrega, no solo en términos de conocimientos y lecturas, sino también de referentes artísticos, literarios, cinematográficos y propios de la cultura popular.

Como decía antes, veo que formarse desde una perspectiva crítica hoy es clave y creo que Estética tiene eso de poder entrenar un pensamiento crítico desde la sensibilidad o identidad estética de cada uno, lo que es un aporte para cualquier profesional.