Por Sofía Gallardo y Lissette Fossa
Durante tres jornadas, el Instituto Interdisciplinario de Estética UC llevó a cabo el Congreso Internacional Antígona sudaca: Deseo–Naturaleza–Vida, un encuentro organizado en el marco del proyecto Fondecyt Regular "Representaciones filosóficas de Antígona: el vínculo entre naturaleza y vida" (N.º 1240050), dirigido por la académica Luciana Cadahia. La actividad reunió a investigadoras e investigadores de Chile, México, España y Estados Unidos para reflexionar sobre las múltiples resignificaciones contemporáneas de la figura de Antígona desde perspectivas filosóficas, feministas y latinoamericanas.
A través de conferencias magistrales, mesas de discusión y presentaciones de estudiantes, el congreso abordó temas como la política, el duelo, la memoria, los afectos, la comunidad y el cuidado de la vida, proponiendo nuevas lecturas de una de las figuras más influyentes de la tradición occidental. Entre las y los invitados participaron especialistas de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la University of Massachusetts Boston, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Chile, la UMCE, entre otras.
El encuentro se enmarcó en la investigación que desarrolla Luciana Cadahia, cuyo objetivo es revisar la figura de Antígona desde la filosofía feminista contemporánea, explorando el vínculo entre naturaleza y vida a partir del pensamiento iberoamericano y de autoras como María Zambrano. Desde esta perspectiva, Antígona se presenta como una figura capaz de abrir nuevas formas de pensar el deseo, la justicia y los vínculos comunitarios en el presente.
En el marco del congreso, conversamos con la académica del Instituto Interdisciplinario de Estética UC, Luciana Cadahia, sobre la vigencia de Antígona en América Latina y las razones por las que este personaje continúa ofreciendo herramientas para comprender los desafíos políticos, éticos y sociales de nuestro tiempo.
“Tiene algo para decirnos ante los peligros del odio”
-El congreso se llamó “Antígona Sudaca”. ¿Cómo puede una figura nacida en la tragedia griega convertirse en una Antígona latinoamericana? ¿Qué tiene que decirnos hoy desde este lado del mundo?
La ficción tiene el poder de contarnos dramas humanos que nos recuerdan cuán unidos estamos a nivel sentimental. Antígona, en tanto tragedia, ha sido una ficción que ha cruzado las barreras del tiempo y del espacio. Es una tragedia universal que nos cuenta la historia de una fuerza femenina que insiste, persiste y nunca desiste ante el deseo de justicia. Su hermano ha sido asesinado por un poder autoritario e injusto que le niega la sepultura. Ella, encerrada en el ámbito doméstico como la mayoría de las mujeres de la Grecia clásica, toma la decisión de atravesar esa barrera y hacer escuchar su voz. Su voz doméstica se vuelve una voz pública que exige una ética: que la humanidad sea una fraternidad no sacrificial.
Esta ficción, aunque haya surgido en el Mediterráneo hace miles de años, aún hoy tiene algo para decirnos ante los peligros del odio, la aniquilación y exclusión del otro. Incluso acá, en América Latina, un mosaico de tantas civilizaciones antiguas. También heredamos esta experiencia.

Luciana Cadahia
-Si pensamos en Antígona en el mundo actual, ¿Dónde la encontraríamos? ¿En las luchas sociales, en el arte, en las redes sociales, en los conflictos ambientales o en otros espacios?
Hay una frase que circula entre intelectuales que a mí me gusta repetir: Antígona es a la filosofía lo que Edipo al psicoanálisis. Para la filosofía, Antígona ha sido una figura muy importante para pensar los cambios de época. Es la figura femenina preferida de Kierkegaard para pensar la mutación de la tragedia antigua a la tragedia moderna y el surgimiento del individuo y la libertad de acción; es elegida por Hegel para pensar el vínculo ético-político dentro de la comunidad; la emplea María Zambrano para pensar los horrores del fascismo y la lógica sacrificial; también la escoge Butler para hablar de los procesos de normalización social.
Y acá, en América Latina, aparece en el ámbito de la filosofía pero también del feminismo y del teatro. Ha sido una figura clave para pensar la figura de los desaparecidos políticos y el esfuerzo de sus madres por encontrarlos y darles sepultura. Antígona aparece en cada pacto ético que las mujeres hacemos a favor de la vida.
-Su investigación propone pensar a Antígona desde el vínculo entre naturaleza y vida. En un contexto marcado por la crisis ecológica, ¿Qué puede enseñarnos esta figura sobre nuestra relación con el mundo que habitamos?
Lo voy a expresar con una idea muy breve: a través de la figura de Antígona es posible pensar el cuidado de la vida como lazo social que apuesta por un deseo afirmativo.
-Para quienes nunca han leído a Sófocles, ¿Qué obras latinoamericanas -novelas, películas, series, obras de teatro o artistas-, dialogan hoy con Antígona y nos ayudan a reconocer su presencia en nuestra cultura?
Muchísimas. Recomiendo buscar porque son tantas que no me alcanzaría el espacio para la respuesta. Pero si me preguntan por dónde empezar recomiendo Antígona Vélez, de Leopoldo Marechal.