INSTITUTO DE ESTÉTICA

Legado de Carmen Castillo: La realizadora participó del ciclo “Estética, Cine y memoria” en Campus Oriente UC

Una clase abierta al público; el lanzamiento de su libro en diálogo con Diego Tatián y Alejandro Cozza, “Lo que nos toca”; y un conversatorio en torno a las memorias de las mujeres y la representación de la otredad, formaron parte de una serie de encuentros sobre la vida y obra de la cineasta, investigadora y profesora de historia, Carmen Castillo. El ciclo en homenaje a la realizadora fue organizado por el Instituto de Estética UC.

La primera visita de Carmen Castillo en el Campus Oriente de la UC terminó con una ovación. En una clase abierta en que se mostraron fragmentos de las películas “La flaca Alejandra”, “Calle Santa Fe” y “El país de mi padre”, la cineasta compartió con estudiantes del curso sobre “Cine documental chileno” y público general, actividad que fue parte del ciclo “Estética, cine y memoria”. Un gran aplauso que se extendió por varios minutos selló el final de aquella jornada inicial de palabras, recuerdos, reflexiones y emociones.

Su regreso al campus en que dictó clases antes del golpe de Estado y de ser exiliada a Francia, fue también ocasión para repasar la relevante labor de su padre, ex rector de la UC e impulsor de la reforma universitaria de 1967, Fernando Castillo Velasco. Al respecto, manifestó que “el 67 chileno fue como el mayo 68. Mi padre abrió el espacio universitario y con eso, lo revolucionó”.

Sobre el ciclo abierto en su honor, Castillo señaló que “el Instituto de Estética ha sido un lugar que produce encuentros”, de manera que agradeció volver a dirigirse a estudiantes en su país de nacimiento y en la universidad donde un día hiciera clases. Sus reflexiones sobre sus trabajos como realizadora audiovisual comenzaron en torno a la idea de producir memoria desde del exilio, condición que aseguró, “es para siempre”.

La realizadora relató parte de su andar y expresó que “recién hoy me considero cineasta”. Con su documental filmado en los 90, “La flaca Alejandra”, relató, se dio cuenta de que no sabía hacer preguntas, cuestión que tuvo que aprender para rodar ese registro histórico en que se narra la historia de una mujer que delató a sus compañeros/as de militancia del MIR tras ser sometida a diversas vejaciones por parte del aparato de represión de la dictadura. “La máquina de tortura produce algo en los militantes. Fueron cinco días de rodaje con la flaca Alejandra en agosto de 1993, es decir, se aborda la memoria que ella tiene en ese momento. La memoria no es archivada, sino que se mueve”, señaló.

También se refirió a su documental "Calle Santa Fe" (2007), en el cual relata su dolorosa vivencia junto a su pareja en los 70, Miguel Enríquez –fundador del MIR–, y el acribillamiento que este sufrió en una casa ubicada en esa calle de la comuna de San Miguel, ocasión en que ella resultó herida mientras se encontraba embarazada. Al respecto, afirmó que este documental la hizo pensar sobre aquella “memoria en disputa que se da entre la versión de los vencedores y los vencidos. Fue un trabajo de cinco años de idas y venidas. Me di cuenta de que la memoria está viva en los sectores populares”.

El anfitrión de este primer encuentro fue el profesor Pablo Corro, jefe del magíster en Estudios de Cine, quien ahondó en cómo algunos de los temas que se desarrollaron en los 80 a través del cine chileno fueron, de alguna manera, en busca de Carmen. “Pienso en ‘Los muros de Chile o ‘La guerra de Nicaragua’ o también en la rareza de producciones que retrataran el estado de nuestro país en esos años, como la película clandestina ‘Recado de Chile’ sobre huelgas de hambre por los detenidos desaparecidos”, enfatizó. Asimismo, reflexionó respecto de la disyuntiva que plantea una película como “La flaca Alejandra”, en términos de cómo mostrar el horror, cuestión que “podría hacerse a través de la imagen del cuerpo, la herida, el lugar, el testimonio, pero siempre corriendo el riesgo de simplificar ese dolor”.

Castillo aseguró que parte de esa disyuntiva se materializa en la voz en off que se despliega en sus realizaciones. “Esa voz de la narradora es una creación, un trabajo enorme que se hace en la edición, que se convoca, es un personaje. En calle Santa Fe el personaje es la calle, la casa a la que se vuelve. Yo quería que los vecinos encarnaran al pueblo”, explicó.

Finalmente, la realizadora comentó un breve fragmento de “El país de mi padre” (2004), ejercicio de memoria en que se recuerda a Fernando Castillo Velasco, además de ex rector UC, militante de la DC, destacado arquitecto y hombre de política. “Ese es un relato respecto de lo que repiten quienes han sufrido derrotas. Es importante tener en cuenta que sin ellos no es posible el futuro”, expresó.

Lo que reinventa la memoria

El ciclo también contempló el lanzamiento de “Lo que nos toca” (Pehuén Editores, 2022), texto en que Carmen Castillo dialoga con sus amigos argentinos, el escritor Diego Tatián y el cineasta Alejandro Cozza. El libro fue presentado en la librería GAM por el académico y director de publicaciones de Estética UC, Oscar Ariel Cabezas y la socióloga Mía Dragnic.

La nueva publicación fue descrita por el profesor Cabezas como “intercambios a través de correo electrónico que producen afectos en dispositivos que tienden a la desafección. Una especie de estado de amor de la palabra, momento en que la palabra se recoge en la conversación, pues algo que recorre todo este libro como acontecimiento es el interior del lenguaje”. Asimismo, el profesor destacó el dominio de los afectos en los acontecimientos contenidos en las palabras presentes en el libro.

“Es curioso que el libro se haya publicado en Córdoba primero y que haya más avance en estas discusiones en torno a la memoria en Argentina. Es un tema que precisa ser abierto y ponerse en relación con esto que se puede denominar como ´lo que nos toca´ sin tocarnos. Eso que nos toca sin tocarnos es una caricia que reinventa la memoria”, señaló Oscar Ariel Cabezas, quien relató su primer encuentro con la cineasta en una de las actividades del Instituto de Estética: la presentación del libro “Cómo imponer un límite absoluto al capitalismo” del pensador japonés Jun Fujita, ocasión en que la realizadora vino como público junto a la cineasta Macarena Aguiló.

Mía Dragnic por su parte, agradeció “la sensible lucidez y compromiso” de Carmen Castillo, características sostenidas por largo tiempo, manifestó, “un tiempo largo signado por una noción triste que te expulsó y que, de cierta manera, nos sigue expulsando”. Dragnic destacó el hecho de que este libro naciera al mismo tiempo en que se fraguaba la revuelta social de 2019, es decir, entre agosto y octubre.

El libro, expresó la investigadora, se inicia en el intercambio epistolar-virtual entre Carmen y Diego Tatián, quienes abordan el pensamiento de los tiempos desde la luminosidad benjaminiana que mira la esperanza del pasado; y prosigue en un diálogo con Cozza alrededor de “pasajes y nudos hacia su trabajo documental, en que se narra la forma en que confluyen espacio, tiempo común, subjetivo y heterogéneo”. En esta línea, señaló que la memoria, al ser comprendida como gesto simbólico, ha carecido de lugar, “pero en este libro aparece como acto colectivo que recupera el pasado y el presente”.

En la ocasión, Carmen Castillo leyó un fragmento del texto “El ángel de la barricada” de Tatián, en que justamente reflexiona sobre el poder de la memoria. Afirmó que la revuelta de octubre de 2019 debe escindirse del triunfo de la opción de rechazo al proyecto constitucional y llamó a recordar esos afectos que surgieron en las calles, “ese tiempo no lineal” que permitió que los “sin comunidad” se sintieran parte de un colectivo.

“Nunca se escribe la historia definitiva”

La última jornada del ciclo fue un conversatorio entre Carmen Castillo con la directora del Instituto de Estética, Elixabete Ansa y la cineasta y magíster en Estudios de Cine, Macarena Aguiló. En la instancia emergió el diálogo sobre las memorias de mujeres militantes, los hijos y las hijas, además de la representación de la otredad.

Castillo relató cómo “ante el horror de haber sobrevivido tantos muertos” en el exilio, las acciones solidarias de los militantes parecían insuficientes, es decir, insuficientes ante la magnitud de la vivencia interna de quienes sufrieron las sistemáticas violaciones de DDHH en dictadura. “Las huelgas de hambre en la Unesco de París, los llamados y la lucha por tener comisiones de visita en los campos de concentración, todo eso para nosotras como mujeres militantes no era suficiente, pues había una necesidad vital de participar en la lucha”, explicó y añadió que como parte de esta lucha estaba el tema de los hijos, principalmente para las mujeres.

En 1978, año en que algunos militantes del MIR volvieron a Chile de manera clandestina para suplir esa “necesidad vital”, varios de los hijos/as, como se narra en el documental de Aguiló, “El edificio de los chilenos”, fueron acogidos a través del Proyecto Hogares con padres y madres sociales. “Había madres sociales, había padres que estaban solos con sus hijos. Eran espacios de cotidianeidad, escuela, configuraciones de núcleos, donde los niños florecieran”, señaló Castillo y enfatizó en que aquel momento en que se decidió hacer la operación retorno fue con la intención de “recuperar nuestro país, no era un proyecto loco, lo que pasa es que siempre se ven los acontecimientos a la luz de la derrota”.

Macarena Aguiló, en tanto, quien conoce a Castillo desde su nacimiento, reflexionó sobre su documental ("El edificio de los chilenos") “como un punto de partida” que da pie a preguntas que probablemente hoy serían otras. “Era una deuda de la palabra ante el silencio de un diálogo generacional que no se había dado”, puntualizó. “Hoy podemos continuar esa historia. Nunca se escribe la historia definitiva”, prosiguió Castillo quien, a su vez, relató cómo, al día de hoy, se realizan encuentros entre mujeres que están construyendo también la narración de la militancia desde este punto del camino.

Este diálogo e imaginación, esta manera de construir o gestionar la historia a través de iniciativas que se tejen en encuentros y palabras, en acción y boca de las mujeres, está teñido “de traición, de alguna manera” señaló la Dra. Elixabete Ansa refiriéndose también a esa carga de señalamiento hacia las mujeres que habrían ido en direcciones diferentes a los proyectos militantes establecidos, pues el tema del cuidado de los niños/as no era identificado como parte de las prácticas de militancia. “Las palabras retumban para contener algo que en el proyecto Hogares se libera, pese a traicionar conceptos que quieren contener lo que se sale de las posibilidades que el propio lenguaje encierra. En ese sentido, el proyecto Hogares es una liberación de las palabras y una búsqueda para dar con otras formas de crear, pues a veces la expresión requiere otros soportes”, reflexionó. En esta línea argumental, Aguiló hizo un llamado a pensar sobre “la culpa histórica respecto de la emancipación femenina”.

Aguiló también fue convocada por la Dra. Ansa a reflexionar sobre uno de sus temas de investigación abordado como estudiante del magíster en estudios de Cine. Su trabajo de postgrado exploró cómo acercarse a la experiencia que Paz Errázuriz realizó con los pueblos kawésqar en el sur de Chile. “La pregunta fue cómo filmar la otredad y la relación posible con pueblos originarios, en este caso con una mediación de Paz Errázuriz”, contó. En definitiva, señaló, surge nuevamente la cuestión de la utilización de imágenes como memoria.   

Finalmente, Carmen Castillo le recordó a Macarena Aguiló un proyecto de libro junto a Paloma Castillo, sobre la deuda de narrar “la decisión política que llevamos adelante las mujeres militantes. Quisiera que cuenten esa historia en detalle. La sororidad, como se le llama ahora, fue muy importante para las mujeres, para ser acogidas por el movimiento feminista europeo”. Carmen Castillo y Macarena Aguiló, hoy escriben juntas una película.

El primer y último encuentro del ciclo de “Estética, cine y memoria” reunió a cerca de 120 personas de manera presencial y virtual; y quedó registrado a través de nuestro canal de YouTube, suscríbete AQUÍ y podrás encontrarlos.  

Información periodística: Violeta Bustos Vaccia, jefa académica de Extensión y Comunicaciones, Instituto de Estética UC, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Fotografía de portada en sitio web: Karina Fuenzalida/ Fotografía del artículo: César Cortés.